domingo, 10 de mayo de 2015

Ritual de canela para atraer el dinero


Un hechizo sencillo con materiales fáciles de conseguir
¿Sabías que la canela es uno de esos elementos bien considerados para atraer el dinero? Dentro del esoterismo, esta clase de especias suelen tener poderíos especiales. Y la mencionada puede llegar a funcionar muy bien en un ritual para atraer la fortuna.

El mundo del esoterismo se mueve con sus propias reglas y ahí hay objetos que en otro plano de la vida quizás valen mucho, pero que quizás no aportan tanto a la hora de un ritual. Por contrario, hay otros que quizás nadie mire cotidianamente, pero que tienen una capacidad distinta a la hora de aplicar su magia. Así, los elementos naturales cobran cada uno su relevancia.
¿Se te hubiese ocurrido que con una rama de canela, la piel de la naranja y un poco de agua de azahar podrías fabricar una pócima para atraer el dinero? Pues así es, con esos sencillos objetos puedes poner en marcha un sencillo hechizo que, en estos tiempos de crisis, nunca están de más para tener a la fortuna de tu lado. ¿Te animas a seguir la propuesta y prepararlo?
Elementos necesarios:
Una cucharada de agua de azahar
Una rama de canelaLa piel de una naranja
Medio litro de agua mineral
Un atomizador o vaporizador
Una cinta de color verde
Un incienso de canela
Siete monedasPreparación:
Coloca a hervir el medio litro de agua (que sea siempre mineral o bien pura) y coloca allí la rama de canela y la piel de la naranja. Deja hirviendo por cinco minutos y luego reposa la mezcla en un lugar fresco y oscuro por una semana.
Añade la cucharada de agua de azahar y embotella en un frasco o recipiente que tenga atomizador o vaporizador.Cómo se realiza el ritual:
Coloca las siete monedas formando un círculo. En el medio, enciende el incienso, donde atarás por debajo la cinta verde. Recita el siguiente conjuro: "Que la fortuna venga hacia mi, que el dinero no me sea esquivo, que se cumplan mis proyectos y mis anhelos. Pongo a disposición toda mi voluntad, pido a las fuerzas del bien que me ayuden y estén de mi lado". Deja que el sahumerio se consuma.
A continuación, rocía con la pócima todo lo que tenga que ver con dinero que tengas a tu alrededor. Tu cartera, el lugar donde lo guardas, tu negocio (en caso que necesitaras cambiar la suerte). Así, el hechizo ya estará ejecutado.
Siempre debes realizar esta clase de rituales un día viernes con la luna en cuarto creciente (recuerda: si quieres que el dinero aumente, siempre con la luna en crecimiento). Y preferentemente por la noche.
Repite este ritual al menos una vez por mes, para siempre mantener la fortuna de tu lado.
¿Qué poderes tienen los ingredientes que componen esta pócima?
La canela siempre estuvo muy bien conceptuada dentro del esoterismo por sus poderes, muy relacionada con todo lo que tiene que ver con prosperidad y buena fortuna. La naranja no sólo está unida con el dinero, sino que también se cree que trae buenas energías y positividad. El azahar atrae asimismo la suerte y la alegría.
En el siguiente video puedes ver 2 hechizos con canela para atraer la fortuna en el amor y en el dinero

viernes, 8 de mayo de 2015

29 DE JUNIO SE CELEBRA UNA NOCHE MÁGICA

Cada veintinueve de junio, después de haber recolectado y acarreado durante semanas toda clase de elementos combustibles, llega el momento culminante: Los niños de cada barrio encienden sus fogaratas.



Un escritor argentino identificado con el sentir del pueblo, –Arturo Jauretche– escribió acertadamente que "fogarata" no es un término erróneo, sino una suerte de pleonasmo instintivo para dar cuenta de la grandiosidad del espectáculo.

La fogarata es un rito religioso, y conserva ese carácter aún cuando quienes la preparan, la encienden y la disfrutan en esa noche mágica, ignoren que ese día se conmemora el martirio del primer papa, San Pedro, y del Apóstol de los Gentiles, San Pablo.
Al amanecer del 29 de junio del año 67, ambos fueron sacados de la prisión para ser ejecutados por orden de Nerón. Pedro fue llevado a la Colina Vaticana y crucificado cabeza abajo según su deseo, por considerar demasiado digno morir como su maestro.


Pablo fue conducido a Ostia, lugar próximo al río Tiber, y allí fue decapitado. Su cabeza al caer dio tres saltos, y del suelo brotaron otros tantos manantiales. Aún hoy los peregrinos que van por la Via Ostiense se detienen allí para llevar agua de las fuentes milagrosas.

Tanto el agua como el fuego son tomados como sígno de otra realidad inexpresable. El simbolismo del fuego está siempre asociado con un trasfondo religioso: expía el demonismo de las brujas, ahuyenta los malos espíritus, se ofrenda a los dioses telúricos, conmemora acontecimientos sagrados y por sobre todas las cosas purifica.

PRINCIPIOS CÓSMICOS

Las grandes fechas cristianas están vinculadas desde su origen a la religiosidad cósmica primitiva, al culto del campo –el pagus de los paganos.

Esta reverencia instintiva hacia los acontecimientos de la naturaleza ha inspirado los rituales de cambio de estación, en los solsticios y en los equinoccios. Así, al comienzo del invierno del hemisferio norte, se hacían desde la antigüedad fuegos nocturnos para intentar devolver su fuerza a un sol que día a día se mostraba más débil.

En esta noche mágica, se produce la comunicación entre el mundo profano y el mundo sagrado. Desde nuestra duración temporal, una transitoria brecha nos permite comunicarnos con lo trascendente.

RITUAL DE SAN PEDRO Y SAN PABLO








Como ya dijimos anteriormente se creía que a través del fuego se lograba la purificación para dar origen a una nueva vida. “El martirio de los santos Pedro y Pablo se confunde con las ordalías en que se quemaban presuntos cómplices del diablo. La muerte por crucifixión y decapitación se asocia de este modo con el sacrificio en la hoguera

Así, en lo alto de la fogarata no suele faltar “el muñeco”, una figura humana hecha al modo de los espantapájaros, que es quemado como expiación colectiva, o para rendir homenaje a mártires inocentes –Giordano Bruno, Santa Juana de Arco–. Hasta suele atribuirse festivamente al muñeco la identidad de algún vecino del barrio, como signo de popularidad más que de agravio”.